Vamos a fabricar una historia de la cotidianidad:  Un niño pequeño, saca sobresaliente en matemáticas.   Su mamá o su papá le llaman a casa a saludarle y a preguntarle cómo le fue en el colegio.  El niño MUY FELIZ, le cuenta a quien lo está llamando que ha sacado la mejor nota.  Su papá o su mamá, quien lo esté llamando, se pone muy contento o contenta, le felicita y le dice que le va a llevar una chocolatina.

El  niño se siente FELIZ y empieza a SOÑAR con ese chocolate… Cómo se la va a comer, con quién lo va a compartir, de cuántos cuadritos se lo traerán….Es una magia esperar para él ese chocolate.

Llega quien se la prometió, hay un abrazo, pero no se menciona la chocolatina.  El niño empieza a seguir a su progenitor, expectante y al final pregunta:  Y mi chocolatina?

Papá o  mamá,  quien haya hablado de eso con el niño, se lleva la mano a la cabeza y dice:  Ay hijo!  Estaba tan ocupado (ocupada)… que se me olvidó.  Pero después te la traigo…

Analicemos la importancia de SEMBRAR EXPECTATIVAS Y CUMPLIRLAS.

Cuando yo me siembro expectativas en mi vida y no las cumplo…. Tiendo a llenarme de culpas…

Cuando siembro expectativas en el otro y no cumplo… la persona tiende a resentirse.

Cuando yo a un niño no le cumplo, le estoy enseñando dos cosas:  A ser incumplido y a no creer…

Cuántas  veces sembramos expectativas,  en cosas delicadas y trascendentes y muy tranquilamente fallamos y queremos que sigan creyendo en nosotros?

Dentro de nosotros hay un niño o una niña que se alimenta de credibilidad.  Fortalezcamos esa credibilidad en nosotros y en los demás.

EL MEJOR RECONOCIMIENTO QUE LE PUEDO HACER AL OTRO, ES DECIRLE “YO CREO EN TI”, y  lo peor es YA NO CREO EN TI….

Nadie tiene obligación con nadie, pero cuando me comprometo… Sí!

Un abrazo, Beatri

Suscribete a mi taller de acompañamiento

El conocimiento es información y la información es darnos cuenta de algo que no conocemos o que el conocimiento que tenemos no es suficiente.

Gracias por suscribirte a mis talleres semanales

Pin It on Pinterest